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28 Agosto, 2007

Al arte de escuchar

Archivado en: Comunicación, Escucha Activa, Management — Etiquetas:, , — atizando @ 9:53 am

La capacidad de hablar, de expresarse, de comentar nuestras inquietudes, nuestras ideas o nuestras quejas, son elementos esenciales para que nuestros recursos humanos se sientan considerados como personas y no como simples medios de producción.

 

En no pocas ocasiones, la falta de tiempo, la idea preconcebida que tenemos sobre determinado tipo de trabajadores o el poco interés que nos merecen las opiniones de los demás, nos lleva a cercenar o limitar de manera muy agresiva las posibilidades que los empleados tienen para hacernos llegar sus ideas, sus anhelos o porqué no, sus quejas.

 

Comprendo que no siempre es fácil dedicar tiempo a este menester y que tampoco podemos emplear todo el día a esta difícil y muchas veces ingrata labor. No obstante su importancia es capital y por tanto es necesario implementar vías y protocolos para escuchar a nuestros trabajadores.

 

Por ejemplo en muchas empresas japonesas, los directivos de más alto nivel, comparten habitualmente el comedor de la compañía, cualquiera puede acercarse y dejarse oír, también es frecuente que, en las celebraciones de la compañía, los ejecutivos presten muchísima atención a las sugerencias que les puedan hacer.

 

Sea cual sea el método elegido, conviene tener en mente alguna de las siguientes recomendaciones:

 

1.- Asegúrese que todo el mundo tienen posibilidades y sabe cómo acceder al más alto nivel de la dirección.

 

2.- Si no tiene tiempo para atender a una persona, hágaselo saber e inmediatamente concierte una cita. Debe asegurarse que es consciente de la importancia de sus inquietudes y precisamente por eso quiere dedicarle el tiempo que se merece.

 

3.- No se trata sólo de sentarse y escuchar, el objetivo es doble, por un lado debe hacer un esfuerzo por entender que le están planteando y por otro el interlocutor debe darse cuenta de su esfuerzo.

 

4.- Nunca le interrumpa, déjele que termine de hablar, no ponga frases en su boca, no le cuente sus problemas o le dé la vuelta a la tortilla, es él quien debe hablar, su trabajo es sólo escuchar.

 

5.- En caso de duda o de posibilidad de interpretación errónea, pregunte clara y abiertamente que idea es la que quiere transmitirle.

 

6.- Su actitud debe ser receptiva, tanto en lo sensorial, como en lo físico. Mire a su interlocutor a los ojos, haga leves movimientos afirmativos con la cabeza, para que vea que le está entendiendo, siéntese a su misma altura, que perciba que todos sus sentidos están concentrados en tratar de entenderle.

 

7.- Que sirva para algo. Ya que hacemos un esfuerzo que sea lo más productivo posible, se sorprenderá de lo útiles que pueden resultar las ideas de los demás.

10 Agosto, 2007

¿Es tu jefe un buen comunicador?

Los directivos españoles tiene la manía, la terrible manía, de no comunicar. Es curioso que en un país como el nuestro, en el que la gente es abierta, juerguista, muy, muy social, el pecado capital de los directivos sea el mutismo corporativo.

 

Si nos preguntamos cuales son las causas, que inducen a los jefes a mantener la boca cerrada, podríamos señalar las siguientes:

 

- Falta de empatía (ponerse en el lugar del otro).

- Sólo consideran válidas sus ideas, las de los demás son estúpidas (claro si no ellos serían los jefe).

- Carencia absoluta de inteligencia emocional.

- Paternalismo hipócrita (pobrecitos es mejor que no lo sepan).

- Nula confianza en los equipos de trabajo (hay cosas que no deben saber).

- Considerar que, el conocer determinada información, es símbolo del estatus en la organización y otorga prestigio social (por eso lo suelen contar a toro pasado).

 

El problema es que la falta de comunicación genera muchísimos conflictos, además de ser un elemento desmotivador. Tal vez habría que investigar, que parte de la falta de competitividad se debe a esta incomunicación directivo-empleado, tal vez habría que aplicar métricas a los directivos para que se esforzasen en ser mejores comunicadores, tal vez los empleados deberían reflejar en los convenios colectivos su derecho a la información. Mientras tanto, y siempre por nuestro bien, seguiremos manteniendo el silencio.

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