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10 Abril, 2008

Operación Triunfo y la escasez de talentos

Archivado en: Competitividad, Operción Triunfo, Talento — Etiquetas:, , — atizando @ 9:45 am

Que complicado lo tienen las empresas, las organizaciones de cualquier tipo, incluso los partidos políticos.

¿Qué tiene que ver esto con Operación Triunfo?, pues muy sencillo, si tras hacer un casting de más de 12.000 personas, lo más prometedor, lo más talentosos, es lo que vimos en la primera gala, podemos afirmar que el talento no es que sea un recurso escaso, es que es casi inexistente.

No soy, desde luego, ningún crítico musical, ni tampoco quiero serlo, pero creo que, incluso un oído como el mío puede concluir que, de los 18 participantes, tal vez uno o dos, puedan tener futuro en esto de la música, el resto nada de nada.

Bien centrando el tema, los procesos de selección de las compañías no pueden ser ni tan extensos, ni tan caros, ni tan exhaustivos, como los del citado programa, por tanto las posibilidades de encontrar talento, verdadero talento, son nulas.

Además la capacidad de las compañías para detectar el talento tampoco son muy finos que digamos, es más, en muchas ocasiones, no saben reconocerlo, valorarlo y retenerlo.

Las empresas sólo tienen una posibilidad para sobrevivir, atraer, detectar, cuidar, y mantener la mayor cantidad de talento posible.

El reto, no sólo de los departamentos de recursos humanos, sino de la presidencia, de los consejeros delegados, de la dirección general, de toda la organización, es acumular talento en sus organizaciones, cuanto más “capital talento” haya, más rentables será la empresa.

Pero ¿qué están haciendo las empresas?, la mayoría ni tan siquiera se plantea estos problemas, buscan recursos humanos de perfil retributivo bajo, con dedicación alta y con juventud, ¿no será por eso que nuestra productividad es de las más bajas de la OCDE?, tal vez si, tal vez no, pero hasta que nuestras organizaciones no se planteen, como objetivo estratégico, la capitalización de talento, no seremos competitivos, nuestras empresas perderán fuelle internacional y nuestros mejores profesionales saldrán al extranjero y nuestra economía, otrora envidia de nuestros socios comunitarios, pasará, de ser ejemplo de excelencia, a ser vagón de cola de locomotoras más competitivas.

4 Abril, 2008

Horarios comerciales, corsés o escudos

La Comunidad de Madrid quiere liberalizar los horarios comerciales, medida que siempre levanta controversia, y en muchos casos ampollas.

 

El pequeño comercio aduce que este tipo de medidas sólo benefician a la gran superficie, los grandes ven con buenos ojos este tipo de medidas y alegan que con ella se genera empleo, riqueza y se favorece a los consumidores.

 

En definitiva para los grandes, la regulación de horarios, es un corsé que no deja que sus voluptuosos cuerpos se muestren en todo su esplendor y por el contrario para el pequeño comercio es un escudo, tras el que protegerse de las grandes superficies, que amenazan con captar a su clientela.

 

Desde el punto de vista del consumidor no hay ni que decir que le beneficia, podremos ir a comprar un martes a las 11 de la noche, o dejar de preocuparnos por si cuando lleguemos a la panadería, la carnicería o la tienda de alta fidelidad nos encontramos con el cierre en nuestras narices.

 

Es obvio que los pequeños comerciantes ven la película con otra perspectiva, o bien se convierten en esclavos de sus negocios, o bien tienen que contratar, o bien simplemente ajustar sus horarios a las nuevas realidades sociales.

 

Sin embargo siempre me ha resultado curiosa la comparación entre comercios, que no entre personas. Así hablando con un comerciante, que dirige un negocio de ropa, se quejaba amargamente ante la posibilidad de ampliar los horarios, ¿Qué voy a hacer?, es un negocio familiar, no podemos abrir tantas horas, es imposible, tenemos que cerrar a medio día. Toda esta conversación se desarrollaba en un bar cercano, regentado por una familia, que abre a las 6 de la mañana y cierra no antes de las 24. Pueden imaginarse la cara del tabernero ante la argumentación del comerciante.

 

No quiero defender que los empresarios, los autónomos o la gente del comercio, la hostelería o las tiendas de conveniencia deban trabajar 20 horas al día, ni mucho menos, sólo defiendo que quienes quieran hacerlo que lo hagan y sobre todo que ni corsés ni escudos me han gustado nunca, prefiero las curvas y la cintura, que le vamos a hacer.

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