Una burbuja de hormigón armado.
¿Cuantos analistas nos han avisado que sobre los precios de los inmuebles?, ¿cuantos gurús del mercado venían hablando del peligro de invertir en ladrillo?, ¿cuantos empresarios del sector han invertido parte de sus fortunas en el sector eléctrico?
La respuesta es obvia muchos, muchos, casi todos, sin embargo, los precios de las viviendas siguen altos, altos, muy altos. Es cierto que los precios no crecen a ritmos del 15, 20%, pero esto era normal, en cuanto los tipos han alcanzado un nivel más adecuado (aunque sólo para Francia y Alemania), los exuberantes crecimientos se han ido moderando, no hacía falta ser un genio para decir esto.
Si tenemos en cuenta que los tipos, probablemente, se situarán en el entorno del 4%, cabe esperar que la tendencia se acentuará, la pregunta es ¿llegaremos a ver bajada de precios?, muy probablemente si, ¿será una aterrizaje suave o un crash de precios?, sin duda un aterrizaje suave. Si hay una burbuja, es sin duda de hormigón armado, porque reventar, lo que se dice reventar, ni con dinamita.