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10 Agosto, 2007

¿Es tu jefe un buen comunicador?

Los directivos españoles tiene la manía, la terrible manía, de no comunicar. Es curioso que en un país como el nuestro, en el que la gente es abierta, juerguista, muy, muy social, el pecado capital de los directivos sea el mutismo corporativo.

 

Si nos preguntamos cuales son las causas, que inducen a los jefes a mantener la boca cerrada, podríamos señalar las siguientes:

 

- Falta de empatía (ponerse en el lugar del otro).

- Sólo consideran válidas sus ideas, las de los demás son estúpidas (claro si no ellos serían los jefe).

- Carencia absoluta de inteligencia emocional.

- Paternalismo hipócrita (pobrecitos es mejor que no lo sepan).

- Nula confianza en los equipos de trabajo (hay cosas que no deben saber).

- Considerar que, el conocer determinada información, es símbolo del estatus en la organización y otorga prestigio social (por eso lo suelen contar a toro pasado).

 

El problema es que la falta de comunicación genera muchísimos conflictos, además de ser un elemento desmotivador. Tal vez habría que investigar, que parte de la falta de competitividad se debe a esta incomunicación directivo-empleado, tal vez habría que aplicar métricas a los directivos para que se esforzasen en ser mejores comunicadores, tal vez los empleados deberían reflejar en los convenios colectivos su derecho a la información. Mientras tanto, y siempre por nuestro bien, seguiremos manteniendo el silencio.

31 Mayo, 2007

Motivar sin meterse en la vida de los empleados.

Archivado en: Economía, Empleados, Incentivos, Motivación, Privacidad — Etiquetas:, , — atizando @ 12:01 pm

Las empresas tratan de tener contentos a sus empleados, motivándoles con paquetes cada vez más exóticos y desestructurados. Coches, viajes, cursos o entradas para espectáculos son algunos de los incentivos que la empresa ofrece a sus empleados. No digo yo que no esté mal, que es un loable esfuerzo por parte de las empresas el preocuparse por sus empleados, sin embargo creo que todos estos “paquetes” adolecen de un tremendo problema, permiten conocer aspectos de la vida personal de los empleados, y no sólo eso, sino que permiten influir en los gustos y actividades de la gente, creando un “empleado prototípico”, es decir, en definitiva, invaden nuestra intimidad.

 

¿No sería mucho más fácil darle un talón y tiempo para que el empleado se haga el curso que quiera, se vaya de viaje donde considere o simplemente guarde el dinero enel banco?, o ¿considera la empresa que los trabajadores no tienen iniciativa, inquietudes o preferencias, más allá de las paredes de la oficina?

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