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4 Abril, 2008

Horarios comerciales, corsés o escudos

La Comunidad de Madrid quiere liberalizar los horarios comerciales, medida que siempre levanta controversia, y en muchos casos ampollas.

 

El pequeño comercio aduce que este tipo de medidas sólo benefician a la gran superficie, los grandes ven con buenos ojos este tipo de medidas y alegan que con ella se genera empleo, riqueza y se favorece a los consumidores.

 

En definitiva para los grandes, la regulación de horarios, es un corsé que no deja que sus voluptuosos cuerpos se muestren en todo su esplendor y por el contrario para el pequeño comercio es un escudo, tras el que protegerse de las grandes superficies, que amenazan con captar a su clientela.

 

Desde el punto de vista del consumidor no hay ni que decir que le beneficia, podremos ir a comprar un martes a las 11 de la noche, o dejar de preocuparnos por si cuando lleguemos a la panadería, la carnicería o la tienda de alta fidelidad nos encontramos con el cierre en nuestras narices.

 

Es obvio que los pequeños comerciantes ven la película con otra perspectiva, o bien se convierten en esclavos de sus negocios, o bien tienen que contratar, o bien simplemente ajustar sus horarios a las nuevas realidades sociales.

 

Sin embargo siempre me ha resultado curiosa la comparación entre comercios, que no entre personas. Así hablando con un comerciante, que dirige un negocio de ropa, se quejaba amargamente ante la posibilidad de ampliar los horarios, ¿Qué voy a hacer?, es un negocio familiar, no podemos abrir tantas horas, es imposible, tenemos que cerrar a medio día. Toda esta conversación se desarrollaba en un bar cercano, regentado por una familia, que abre a las 6 de la mañana y cierra no antes de las 24. Pueden imaginarse la cara del tabernero ante la argumentación del comerciante.

 

No quiero defender que los empresarios, los autónomos o la gente del comercio, la hostelería o las tiendas de conveniencia deban trabajar 20 horas al día, ni mucho menos, sólo defiendo que quienes quieran hacerlo que lo hagan y sobre todo que ni corsés ni escudos me han gustado nunca, prefiero las curvas y la cintura, que le vamos a hacer.

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